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Una tesis señala que el flamenco requiere similar esfuerzo que el fútbol

El profesor gaditano Alfonso Vargas compara el baile con el deporte de alta competición.

El flamenco es algo más que un arte. Es una intensa actividad, cuya exigencia física la ha medido el profesor gaditano Alfonso Vargas quien, en su tesis doctorar defendidad en la Universidad de Cádiz, ha establecido una comparativa en tre este baile y deportes colectivos como el fútbol o el baloncesto. Su trabajo le ha permitido concluir que el flamenco requiere un esfuerzo superior a cualquier otr tipo de danza y similar al de la alta competición deportiva.

La labor de Alfonso Vargas, licenciado en Educación Física, no le ha resultado nada sencilla. “Partíamos completamente de cero. El flamenco se ha analizado desde muchos puntos de vista perno nadie lo había abordado como una actividad física”, afirma el profesor gaditano. Todo lo contratio a lo que sucede en otros deportes, donde futbolistas y balocencistas han sido analizados de sobra para mejorar los planes de entrenamiento, evitar lesiones y progresar en el rendimiento.

La ausencia de documentación previa y de estudios anteriores le obligaron a elaborar por sí mismo medicciones pioneras sobre la velocidad del zapateado o la frecuencia cardíaca de los bailaores. Análisis que le han peritido hablar del flamenco en números. Según los datos de la tesis, un baile de unos seis minutos requiere una media de 1.400 zapateados. Ella golpea el suelo con su pie cada 3,5 seundos, mientras que él requiere algo más de cuatro. “En una gora de trabajo, que es la habitual para un espectáculo flamenco, se pueden realizar entre 10.000 y 14.00 taconeos”, asevera el profesor.

Alfonso Vargas establece una comparativa laboral. “Es como si un obrero tuviese que dar 14.00 martillazos. Sólo hay que imaginar lo que sufriría la mano. Las piernas de los bailaores padecen muchísimo porque la actividad es intensísima”. El profesor gatigano ha analizado también la frecuencia cardíaca de los profesionales de flamenco, que supera como media las 160 pulsaciones por minuto en cada actuación. “Es comparable a las que se alcanzan en el deporte colectivo de alta competición”, como el fútbol, el baloncesto o el hockey, que comparten con el baile los cambios de ritmo y la alta exigencia física. También las horas de entrenamiento, unas 15 semanales, lo acercan al esfuerzo deportivo de élite.

 

Utilidad práctica

Alfonso Vargas ha obtenido con su trabajo El baile flamenco: Estudio descriptivo, biomecánico y condición física un sobresaliente cum laude.Con la tesis ya defendida, quiere que su labor tenga utilidad práctica. “Hasta ahora no había un estudio que pudiese programar los entrenamientos. La prevención es muy importante para evitar lesiones”, asegura el docente.

La alta frecuencia del zapateado y el uso de tacontes provocan dolencias musculares, que pueden derivar en irreversibles, pero que se podrían evitar, según el porfesor, con una preparación adecuada, “Hay carreras que se reducen o que se jcortan por estos impedimentos físicos. Sara Baras dice mucho que no basta con el arte, que lo más importante es el trabajo. Tiene mucha razón”, manifiesta Alfonso Vargas. De ahí, que el profesor gaditano tenga en proyecto elaborar una guía sencilla de formación para que los bailaores y bailaoras sepan entrenarse convenientemente. Para que se den cuenta de que además de artistas, son deportistas.

 

25 fotogramas por segundo

La principal dificultad que encontró Alfonso Vargas a la hora de preparar su trabajo fue la total ausencia de bibliografía o de datos previos que le permitiesen iniciar su estudio. “En deportes como el fútbol, los análisis de las cargas físicas son habituales para, por ejemplo, diseñar entrenamientos diferentes entre delanteros o defensa. Pero en flamenco no había nada”.

Y ese vacío le obligó a disparar su imaginación. Los métodos de medición que se empleaban en deportes colectivos resultaron ineficaces para cuantificar la velocidad del taconeo. Optó por grabaciones en vídeo en sistema PAL con 25 fotogramas por segundo.

Vargas grabó el zapateado de 17 bailaores en 24 palos distintos. Calculó su frecuencia cardíaca mediante un sencillo pulsímetro y enumeró cada golpe de tacón fotograma a fotograma.

“Hemos analizado 150.000 fotogramas, de los que hemos podido obtener 95.000 datos”. Fue una fórmula “muy tediosa” pero resultó la “única fiable” para describir la duración, el tipo, la intensidad y el número de zapateados.

La tesis ha sido dirigida por el profesor José Luís González Montesinos, a quien Vargas agradece su ayuda para concluir el estudio. Un agradecimiento que extiende a la compañía gaditana de Charo Cruz.

Los bailes analizados no se han limitado a tablaos de Cádiz. “Eso hubiese dado conclusiones poco generalizables”. Ha medido también los matices diferenciales que introducen los artistas de Sanlúcar, Jerez, Sevilla, Málaga y Córdoba.

 

Publicado en El País, 6 de Febrero de 2006

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